miércoles, 13 de noviembre de 2013

Feto

─ ¿Ha pensado en la posibilidad de que su mujer esté poseída por un feto de ocho meses? ─ le comentó el exorcista a José C. que lo miraba con cara de desesperación.  
─¿Un feto?¿De ocho meses?
─Sí, tiene todos los síntomas: cambio brusco del carácter, vómitos, inflamaciones grotescas en tobillos y abdomen y pecho, hambre desmesurada…
─ ¡Dios mío, es cierto! ¿Y qué puedo hacer? ─ le preguntó buscando una respuesta inmediata.
─ Mire, en estos casos debe dejarlo todo en mano de un profesional. Pida ayuda a un ginecólogo.
─¿A un ginecólogo? ¡Usted está loco! ¡Nosotros somos creyentes!
─Sí, ya sé que la idea puede sonarle descabellada, absurda o insultante, pero piense que ellos son profesionales, sobre todo en casos como estos; saben muy bien a lo que se enfrentan. Por otro lado, y aunque le suene curioso, es muy difícil que hoy en día la medicina dé el visto bueno para practicarle un parto a su esposa. Antes deben haber muchos consentimientos y no precisamente por parte de ustedes. Es lógico, la medicina ha de cubrirse la espalda; debe evitar caer en el ridículo. Piense que antes de practicar un parto el caso debe pasar por muchos comités médicos y eso no es nada fácil, se tienen que hacer muchos exámenes a la presunta embarazada, pruebas que demuestren que tiene un feto en su interior y una vez dado el visto bueno proceder. Pero ya le digo antes de actuar han de estar muy pero que muy seguros.

©Richard Anthony Archer 2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario