─ ¿Ha pensado en la posibilidad de
que su mujer esté poseída por un feto de ocho meses? ─ le comentó
el exorcista a José C. que lo miraba con cara de desesperación.
─¿Un feto?¿De ocho meses?
─Sí, tiene todos los síntomas:
cambio brusco del carácter, vómitos, inflamaciones grotescas en
tobillos y abdomen y pecho, hambre desmesurada…
─ ¡Dios mío, es cierto! ¿Y qué
puedo hacer? ─ le preguntó buscando una respuesta inmediata.
─ Mire, en estos casos debe dejarlo
todo en mano de un profesional. Pida ayuda a un ginecólogo.
─¿A un ginecólogo? ¡Usted está
loco! ¡Nosotros somos creyentes!
─Sí, ya sé que la idea puede
sonarle descabellada, absurda o insultante, pero piense que ellos son
profesionales, sobre todo en casos como estos; saben muy bien a lo
que se enfrentan. Por otro lado, y aunque le suene curioso, es muy
difícil que hoy en día la medicina dé el visto bueno para
practicarle un parto a su esposa. Antes deben haber muchos
consentimientos y no precisamente por parte de ustedes. Es lógico,
la medicina ha de cubrirse la espalda; debe evitar caer en el
ridículo. Piense que antes de practicar un parto el caso debe pasar
por muchos comités médicos y eso no es nada fácil, se tienen que
hacer muchos exámenes a la presunta embarazada, pruebas que
demuestren que tiene un feto en su interior y una vez dado el visto
bueno proceder. Pero ya le digo antes de actuar han de estar muy pero
que muy seguros.
©Richard
Anthony Archer 2012
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