─¿Ha comenzado ya el espectáculo?
─No, no aun no... siéntate aquí que
te he guardado sitio con mi chaqueta. Me he tenido que pelear con
esas dos de allí en frente porque querían quitarte el sitio.
─Es que ya te digo que deberían
numerar las entradas. ¿No se dan cuenta de qué cada vez hay más
espectadores?
─Sí, hija mucha crisis, mucha crisis
pero esto no se vacía. ¡Cada vez es peor! Me acuerdo al principio
cuando apenas venía nadie.
─Es que la gente prefería quedarse
en casa, viéndolo en la tele, ya sabes, mucho más cómodo...
─ Y menos desagradable.
─Por supuesto. Pero reconoce que no
hay nada como verlo en vivo y en directo.
─¡Huy mira esos! A ver si se sientan
y dejan de tapar. ¡Es que aun hay gente que no sabe comportarse en
estos sitios!
─A mi me molestan los de las
pataditas.
─Huy esos son los peores ¿Y los qué
comentan todo lo que ven?
─Te desconcentran, tanto como los que
no dicen nada que parece que vengan obligados.
─Cuidadito con esos que cualquier
día la arman y bien gorda...
─Oye, por cierto ¿qué has comprado
para comer?
─Este cubilete de palomitas. Es el
mediano. El grande era muy caro. He probado unas cuantas antes de
entrar están supersaladas, para mi que lo hacen para que te infles a
beber refrescos.
─Pues me da que nos vamos a quedar
sin hambre.
─Huy no te preocupes, en el bolso
llevo altramuces, unas aceitunas con pepinillo y un poco de cocido
que he hecho esta mañana. He traido cubiertos para las dos.
─Tú siempre tan atenta. Yo he traído
los chubasqueros. No quiero que nos pase como la última vez que
llegamos a casa caladas de arriba a abajo y tuve que tirar toda la
ropa al container con lo mal que vamos de dinero.
─Dímelo a mi que ni con cien lavados
pude quitar la sangre.
─Hablando de sangre ¿A quién
ejecutan hoy?
─Pues a un alcalde corrupto de un
pueblo de Alicante, a un vicepresidente de una comunidad del norte,
creo que de Cantabria, a una prima segunda del Rey, una marquesa de
la época franquista, a dos presentadores de televisión privada y
una colaboradora de un programa de tertulias.
─¿Huy a quién?
─A aquella tan rubia y tan mona pero
que grita tanto. No me acuerdo ahora de su nombre.
─¿La que se casó con el motorista
tan guapo que se quedó paralitico y le robó todos los cuartos?
─No, mujer. A esa ya la ejecutaron
ayer en Madrid.
─Ah, que lastima. Y yo me lo pierdo.
Que ganas me hubieran dado de verlo...
─La que te digo yo es la pelandrusca
que se operó la cara y que tubo un hijo con el concursante ese de
Gran Hermano, el ex seminarista que se follaba todo bicho viviente.
─No caigo...
─Si mujer, la que se quedó preñada
y luego él se largó con la mulata de las tetas gigantes del
concurso de la isla.
─¡Ah! A esos dos los ejecutaron la
semana pasada. Lo vi por la tele. La rabia es que metían tanta
publicidad y tanto “Envía un mensaje al 0050 con la palabra
Guillotina si quieres que pierdan la cabeza de un tajo o 0053 con la
palabra Gas si te gustaría que murieran gaseados” que al final me
entraba tanto sueño que estuve en un tris de no verlo e irme a la
cama.
─¿Y tú qué votaste?
─Nada. Oye, que la vida está muy
achuchá sobre todo para tirar dineros en estas cosas. Ademas, llame
o no los van a liquidar igualmente. Yo para mi que en estos programas
está todo estipulado. ¡Y ya había conseguido las entradas para
venir esta semana y no quería gastarme más!
─No te pongas así, chica. Anda come
palomitas y pásate el chubasquero que esto va a comenzar.
©Richard
Anthony Archer 2012
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