No pude hacerlo. Cada vez que acercaba
el aplicador de nitrógeno líquido la puñetera verruga me pedía
clemencia. Sé que un día la pillaré por sorpresa, aunque tiene el
sueño muy ligero. De momento aun la tengo enganchada a mi cuerpo,
como un vulgar y horrendo parásito.
©Richard
Anthony Archer 2012
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